
Nivel de dificultad:
Pollo (salmuera seca)
3 pechugas de pollo, abiertas en mariposa
1 cucharadita de sal
½ cucharadita de pimienta
½ cucharadita de hierbas italianas
Para empanizar
⅓ taza de harina
2 huevos
1 diente de ajo triturado
Sal, pimienta y hierbas italianas
1½ tazas de panko
½ taza de queso parmesano rallado
Para freír
2 tazas de aceite vegetal u oliva
Salsa de tomate
1 cucharada de aceite de oliva
2 dientes de ajo
¼ taza de cebolla finamente picada
400 g de passata de tomate
½ taza de caldo de pollo
Sal, pimienta y ají seco al gusto
¼ taza de vino blanco (opcional)
Para montar
2 tazas de mozzarella rallada
¾ taza de parmesano
Hojas de albahaca fresca
1 cucharada de aceite de oliva extra virgen
1. Marinar el pollo
Sazona ambos lados de las pechugas con sal, pimienta y hierbas italianas. Llévalas a la nevera durante 30 minutos para que queden más jugosas.
2. Preparar la salsa de tomate
Calienta el aceite de oliva en una olla a fuego medio. Sofríe el ajo y la cebolla por 3 minutos hasta que estén transparentes.
Agrega las hojuelas de ají y las hierbas. Incorpora el vino blanco y deja hervir hasta que el alcohol se evapore.
Añade la passata de tomate, el caldo, sal y pimienta. Cocina a fuego bajo por 10 minutos hasta que espese. Reserva caliente.
3. Empanizar el pollo
Precalienta el horno a 180 °C.
Pasa el pollo por harina, luego por el huevo batido y finalmente por la mezcla de panko con parmesano, presionando bien para que se adhiera.
4. Freír
Calienta el aceite en una sartén profunda. Fríe el pollo por tandas hasta que esté dorado por ambos lados. Retira y deja escurrir sobre una rejilla.
5. Armar y hornear
Coloca el pollo en una bandeja. Cubre con salsa (sin tapar completamente los bordes), agrega albahaca, mozzarella y parmesano.
Rocía con un poco de aceite de oliva y hornea por 15 minutos, hasta que el queso esté derretido y ligeramente dorado.
Otras recetas similares
Tips para preparar pollo a la parmigiana
No cubras completamente el pollo con salsa para mantener el empanizado crujiente.
Usa parmesano bien fino para que se derrita mejor y se dore bonito.
Si no quieres freír, puedes hornear el pollo empanizado hasta que esté dorado antes de armarlo.
Acompáñalo con pasta, puré o una ensalada fresca.




