La cocina de MasterChef Celebrity vivió una noche intensa de reto de salvación, marcada por varias sorpresas desde el inicio. La primera, la ausencia de Claudia Bahamón, quien no estuvo presente en el set, dejando a los chefs al frente de la dinámica.
Pero no fue la única baja, Valentina tampoco participó en el reto, sin explicación clara, aunque se confirmó que está automáticamente salvada para el próximo episodio y no tendrá que enfrentarse al delantal negro.
La prueba comenzó con misterio. A los concursantes se les presentaron unas cajas negras, símbolo de que la creatividad y la sorpresa serían clave en esta jornada. Antes de revelarlas, los chefs preguntaron a los participantes qué les gustaría cocinar esa noche. Alejandra y Caterin coincidieron con la idea de una torta, anticipando lo que vendría.
¿Cómo fue el reto de salvación en MasterChef Celebrity?
El reto se haría exclusivamente usando el horno freidor de Challenger. La condición era clara, preparar mínimo dos platos cocinados en el horno, dulces o salados, con 60 minutos disponibles, despensa abierta, y una exigencia adicional, tres preparaciones distintas para tres comensales especiales de la marca Challenger, quienes serían los únicos en juzgar los platos.
Con el tiempo en marcha, los participantes corrieron a la despensa. En sus estaciones, comenzaron a armar sus menús bajo la supervisión de los chefs, quienes no solo observaron sino que también ofrecieron consejos y advertencias. Nicolás de Zubiría, por ejemplo, le dijo a Pichingo sin rodeos que su plato “estaba regular”, lo que dejó al participante claramente inquieto.
En los últimos minutos, el caos se apoderó de la cocina, todos corrían para emplatar y lograr presentar sus tres preparaciones a tiempo. Pichingo, en particular, tuvo dificultades: se enredó, se bloqueó mentalmente, y al final confesó sentirse inseguro con lo que había entregado.
¿Cómo fue la presentaciones ante los comensales de MasterChef Celebrity?
Uno a uno, los cocineros llevaron sus platos a los comensales de Challenger. Patricia fue la primera, presentando un salmón con ají (que no picaba) y papas criollas, todo cocinado en el horno. El veredicto fue positivo, buen sabor, excelente sazón, aunque el emplatado fue considerado poco atractivo.
Luego pasó Caterin, con un plato al que llamó "Rostichallenger". Aunque el pollo fue descrito como suave, los comensales notaron exceso de sal y un leve picante. Por su parte, Nicolás entregó un plato sencillo pero bien ejecutado, "Lomo mosquetero", con carne, papas y salsa. Recibió elogios por su emplatado y por el buen término de la carne.

Violeta sorprendió con su preparación dulce, titulada "Pa’ mis tres biscochos", unos profiteroles rellenos que conquistaron por su textura ligera y dulzura equilibrada. Pichingo, en cambio, no logró convencer, sus cupcakes con chispas de chocolate fueron calificados como secos, pequeños y con una salsa rica, pero insuficiente para salvar el conjunto.
Alejandra entregó un plato bautizado "Reto aceptado con Challenger", compuesto por mil hojas de papa y croquetas de pescado. La presentación fue destacada como “tan bonita que daba pesar comerla”, y aunque hubo un leve exceso de sal, gustó bastante.
Finalmente, Ricardo cerró con su "Ceviche de Richi", unos chicharrones acompañados de guacamole que fueron muy bien recibidos, crocantes, sin grasa y con excelente sabor.
¿Hubo decisión, puntuaciones, salvaciones y una ventaja bien usada en el reto de MasterChef Celebrity?
Sí, los comensales calificaron cada plato, y las puntuaciones finales fueron: 6.5, 6.83, 8.2, 9.16, 9.3, y dos platos con 9.5. Con estos resultados, los dos mejores platos aseguraron a sus autores un lugar en el balcón. Los afortunados fueron Violeta, por sus profiteroles, y Nicolás, por su lomo mosquetero.

Pero la noche aún tenía una sorpresa, Raúl, quien había ganado una ventaja en un reto anterior decidió utilizarla. Esta consistía en quitarle el delantal negro a uno de los participantes en riesgo. Sin dudarlo, Raúl salvó a Ricardo, quien subió al balcón acompañado por los aplausos de sus compañeros.
El reto dejó momentos de tensión, errores costosos y grandes aciertos. Con varias salvaciones definidas, el próximo episodio promete una nueva jornada de alta presión para los que siguen en competencia, luchando por no abandonar la cocina más famosa del país.




